Ansiedad ante los exámenes

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El estrés o la ansiedad ante los exámenes es una problemática muy común durante los meses evaluativos: junio, septiembre o enero y febrero, dependiendo del centro o programa de evaluación. Altamente incómoda causa malestar generalizado y puede acabar jugando malas pasadas.

Los estudiantes a veces se juegan mucho en los exámenes. Su futuro académico está en juego y es en estas ocasiones cuando surge la llamada ansiedad ante los exámenes.

Los síntomas más comunes son:

  • Irritabilidad o mal humor.
  • Fallos en la memoria.
  • Dificultad de concentración.
  • Nerviosismo generalizado.
  • Miedos específicos.

En los casos más graves un estudiante que sufre de ansiedad puede llegar a que el pánico lo paralice totalmente y le impida hablar a la hora del examen oral o no recordar nada en absoluto frente a una prueba escrita, eso no depende de que el chico sea inteligente o de cuánto haya estudiado.

Está demostrado que una fuerte ansiedad puede inhibir las habilidades cognitivas y obstaculizar la concentración, la atención y la memoria, necesarios ante la demandante época de exámenes, empeorando notablemente el rendimiento del estudiante.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a limitar el estado de pánico y ansiedad que se produce en estos días?

Evitar o superar la ansiedad en exámenes es posible, gracias a la intervención de los padres quienes deben poner a sus hijos en condiciones óptimas para que éstos puedan enfrentarse a los exámenes con la tranquilidad necesaria para superar de manera brillante estas pruebas evaluativas.

Para evitar que tu hijo sufra ansiedad…

  • Escúchale activamente: los estudiantes que sufren de ansiedad atribuyen una excesiva importancia a los exámenes porque los consideran como un instrumento para medir su inteligencia y su valor como persona. Hazle entender que los exámenes son solo pruebas que miden su preparación escolar. Escucharle en estos momentos es clave para que se sientan libre de expresar el malestar.
  • Dale confianza: recuérdale que es perfectamente normal estar preocupado y subraya las cualidades que le puedan ayudar a aprobar con éxito el examen y, sobretodo, haz que entienda que su valor como persona, como hijo y la estima y el amor que sentís hacia él/ella no dependen del examen y que no cambiará al terminar las pruebas.
  • Crea un ambiente tranquilo: crear un ambiente tranquilo, acompañar a tu hijo a pasear o a comer un helado, ayudará a reducir el estrés. Tomar como rutina un paseo antes de dormir le puede servir para desconectar y disfrutar de una tarea de ocio que no requiere mucho tiempo (20 minutos al día es más que suficiente).
  • Aliméntale correctamente: la tensión acumulada y el calor excesivo pueden causar inapetencia, sobre todo en épocas veraniegas. Incluye en el menú comidas que le gusten cargadas de vitaminas, proteínas y no excesivas grasas. Es mejor pequeñas comidas que atracones. Puedes aprovechar la merienda para compartir una conversación agradable e informarte cómo lo está llevando. Un buen desayuno le ayudará a concentrarse mejor y a tener una memoria brillante durante el día.
  • Fomenta una preparación a largo plazo, con objetivos y fechas: los maratones nocturnos no funcionan normalmente. En cualquier caso no es una buena rutina echar mano de los atracones de “ultimo momento”. Convéncele de que no estudie de noche y de que beba poco café. Las substancias excitantes como la cafeína reducen el nivel de concentración y son contraproducentes con el efecto que queremos conseguir.

Es muy importante que en los primeros años de su vida en los que se enfrentan a evaluaciones adquieran buenos hábitos de estudio que mantendrán a lo largo de su trayectoria académica. Si empezamos pronto y les enseñamos sencillas rutinas les ayudaremos a no alcanzar estos estados emocionales tan tensos que cada vez se ven más en las aulas.