Celos entre hermanos

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Los celos entre hermanos son naturales y a veces no se pueden evitar. Los niños pasan por una fase egocéntrica y hay etapas en la que quieren la exclusividad del cariño de sus padres, quieren llevarse toda su atención y no les es fácil compartir esto con otro hermanito o, incluso, con otros niños.

Los celos pueden ser una fuente de malestar que incluso puede llegar a ir más allá y causarles sufrimiento. El niño tiene la idea equivocada de que el hecho de compartir el cariño de los padres y los demás miembros de la familia significa una pérdida del propio, el que le pertenece y necesita. Esto le produce una ansiedad parecida a la que puede generar el abandono. Es posible que los celos o la sensación de competencia hacia el recién llegado lleguen a suponer un serio conflicto interior en el niño.

Las llamadas de atención inapropiadas son una forma de reclamar el cariño que cree que ha perdido. Una de las reacciones que pueden surgir es que observe en exceso o esté alerta, de manera continua, al comportamiento de los padres o de otros miembros de la familia. Ante la más mínima percepción de desatención o descuido suelen despertar sus conflictos. Se trata de una comparación constante que puede resultar angustiosa para los niños.

Si el niño está en edad escolar, su rendimiento académico puede verse alterado y puede mostrar conductas de desobediencia o rebeldía. Se trata de una forma de llamar la atención de los profesores para reclamar el afecto que cree que ha perdido.

A veces, también puede mostrarse agresivo; en estas ocasiones, la intención de reclamar esa atención se lleva a cabo a base de regañinas.

También puede aparecer regresiones a etapas anteriores del desarrollo, sobre todo si los celos están motivados por la llegada de un nuevo hermano. Los niños piensan que convertirse de nuevo en bebé, con necesidades similares a las que el bebé tiene, servirá para recibir la misma atención que los padres le prestan al bebé.