Etapas del divorcio

Etapas del divorcio
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El divorcio se sucede en diferentes etapas; cada una de las cuales requerirá un cambio en la estructura familiar. Atravesar la crisis del divorcio no significa necesariamente la instalación de una patología. Esto va a depender de las respuestas de cada familia. Generalmente se establece una patología familiar cuando se resisten al cambio que implica toda separación, manteniendo posturas rígidas e inflexibles y congelando el proceso de evolución.

Podemos discriminar siete etapas en el proceso de divorcio:

  1. Pre-ruptura: Generalmente se inicia poco antes del divorcio, cuando se empieza a evaluar el divorcio como algo necesario. Se suelen encontrar esfuerzos por evitar este desenlace. Es frecuente la inclusión de los hijos en la problemática de la pareja, ya sea utilizándolos como aliados o razones para continuar. Un problema fundamental en esta etapa es la evaluación de la continuidad del matrimonio, si ésta puede llegar a convertirse en divorcio destructivo o atentar contra la salud mental de algún miembro de la familia.
  2. Ruptura: Se acepta la incapacidad de resolver los conflictos conyugales para seguir con la relación (no siempre es compartida). Es fundamental el reconocimiento de la inestabilidad que provoca el divorcio. Es poco frecuente que se acepte la responsabilidad, en muchas oportunidades se culpa al otro o a un tercero por la falta de cariño sin examinar las propias responsabilidades en los problemas maritales, cuando en realidad no hay víctimas ni victimarios, ni culpables o inocentes. En esta etapa se necesita que ambos cónyuges discriminen las funciones parentales de las maritales. Se presentan los arreglos legales sobre los hijos y bienes a repartir, la madre suele renunciar a los bienes y quedarse con sus hijos y el padre viceversa, o sea, lo que nuestra sociedad ha establecido.
  3. Familia conviviente uniparental: La característica es un acentuado apego del progenitor conviviente con su/s hijo/s. Los riesgos que se corren son el aislamiento y encierro de los hijos y la primacía de las funciones nutritivas (contención emocional) por sobre las normativas (imposición de límites) pudiendo llevar a graves perturbaciones. Es muy importante que ambos restablezcan las relaciones sociales y sexuales, de lo contrario se cristalizaría el ciclo en forma patológica en los hijos adolescentes pudiendo llevar a la violencia, drogadicción, trastornos en la conducta, abandono escolar. Otra complicación en esta etapa es la vuelta a la familia de origen, principalmente cuando se necesita asistencia económica, pudiendo limitar su autoridad e intimidad.
  4. Arreglo de pareja: Una vez lograda la estabilización, aparece la posibilidad de volver a hacer un matrimonio. A pesar de que el foco está puesto en los hijos, no deben ser ellos quienes opinen y autoricen estas decisiones.
    Cada miembro de la pareja debe tener en cuenta que se une a otra con una historia determinada y un contexto que no se va a poder evitar —como puede ser una persona viuda o divorciada, con hijos, etcétera—.
  5. Re-matrimonio: Es muy importante que el re-matrimonio sea celebrado.
    Va a ser necesario que se establezcan nuevas reglas y una nueva organización jerárquica. Los hijos van a tener que responder a la autoridad de sus padres naturales, y también a su padrastro o madrastra en el hogar. No es positivo el remplazo de un progenitor por un padrastro a madrastra, salvo en determinadas ocasiones. La estabilización de esta familia reconstruida va a llevar aproximadamente dos años. Para los hijos esta etapa es difícil, ya que deberán acostumbrarse a vivir en dos hogares, con sus correspondientes reglas.
  6. Familia reconstruida estabilizada: Esto sucede cuando se han acordado las reglas familiares, hay una estructura clara y la familia se ha estabilizado. Pueden aparecer hijos de la nueva pareja. Esta aparición que puede acarrear la sobreprotección de los hijos anteriores por miedo al abandono.
  7. Destete de la pareja coparental: El divorcio definitivo, debido al crecimiento, a la madurez y a la autonomía de los hijos, es la consecuente disolución de la pareja parental —aparte de la marital— que ya se debería haber separado a esta altura del ciclo.