La frustración

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La frustración es una respuesta emocional que aparece como fruto de un conflicto psicológico ante un hecho no gestionado.

El impacto de la frustración sobre una persona varía de acuerdo a su personalidad y a diversas variables que son difíciles de controlar.

¿Qué tipos de frustración existen?

  • La frustración por barrera: la persona se frustra cuando existe un obstáculo que impide alcanzar su objetivo.
  • La frustración por incompatibilidad de dos objetivos positivos: la frustración aparece cuando existe la posibilidad de alcanzar dos objetivos, pero estos son incompatibles entre sí.
  • La frustración por conflicto evitación-evitación: se produce por una huida de dos situaciones negativas.
  • La frustración por conflicto aproximación-aproximación: aparece cuando una persona se muestra indecisa ante una situación que provoca resultados positivos y negativos en igual medida.

¿Por qué aparece?

Los factores que generan la frustración son relativos y pueden ser diferentes en cada persona, ya que a algunas personas una situación les causará frustración mientras que a otras esta misma situación no les genere ningún problema. Esto es debido a las situaciones con las que hemos convivido desde pequeños, las cuales nos preparan ante estos factores o, por el contrario, nos vuelven más vulnerables ante ellos.

Por otra parte, los estándares de vida que nos exige la sociedad o el entorno que nos rodea pueden hacer que no lograr satisfacer un deseo suponga una frustración. Por lo que algunas personas en ciertos entornos, ya sea laborales o dentro de ciertas sociedades, serán más susceptibles a caer en un estado de frustración, ya que si un individuo se desenvuelve en un medio en que la mayoría de las personas han logrado sus metas con éxito y él no lo logra puede que experimente con gran facilidad una sensación de fracaso, llevándolo como consecuencia a la frustración.

En las sociedades industrializadas el deseo por el éxito es una necesidad en la mayoría de las personas, en cambio, en las sociedades primitivas al ser sus necesidades únicamente las primarias es mucho más difícil que esta caiga en frustración, ya que las exigencias son menores.

“El potencial de frustración en general es mayor en las personas que viven en las ciudades industrializadas que aquellos que viven en sociedades primitivas, más sencillas”.

Carl Whitaker.

En otras ocasiones, la frustración es causada por factores existentes dentro de nosotros que impiden la satisfacción de ciertos motivos. Esto debido a que muchas veces la frustración se debe a las metas poco realistas, lo cual hace que sea muy difícil alcanzarlas; en otros casos, la persona es demasiado crítica consigo misma, por lo cual alcanza una meta, pero considera que no la ha alcanzado en la medida deseada, lo que deriva en un estado de frustración.

Finalmente, la frustración puede venir de la mano de otras personas. Esto se puede observar cuando tenemos la seguridad de que estamos desenvolviéndonos bien en una actividad o que hemos triunfado en el desempeño de esta, pero otra persona nos dice que no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño, esto hará experimentar una sensación de frustración de gran intensidad, y por ende, también será la forma en que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

La frustración en la mayoría de los casos tiende a ser acumulativa, por lo tanto una serie de situaciones frustrantes de pequeña importancia pueden lograr desbalancear la vida de un individuo y que este se llegue a sentir frustrado, aún cuando cada una de éstas, individualmente, no le causarían frustración en absoluto.

¿Cómo nos afecta?

La frustración puede derivar en mecanismos de defensa como ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira o en sentimientos y pensamientos autodestructivos para el sujeto.

Estas respuestas ante la frustración son en gran medida un mecanismo reflejo, como cuando nos arrojan un objeto a la cara y instintivamente ponemos las manos para protegernos sin pensar o recapacitar qué hacer ante el objeto, de igual manera los mecanismos de defensa surgen involuntariamente sin que nos percatemos.
Los mecanismos de defensa más frecuentes son:

  • Ansiedad: ante una frustración la persona puede desarrollar ansiedad, la cual puede ser liberada físicamente mediante conductas usuales como mover una pierna cuando estamos sentados, comernos las uñas, mostrarnos impacientes, etcétera.
  • Racionalización: uno de los mecanismos de defensa más comunes es la racionalización. Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas, pero falsas, para justificar nuestra conducta, pero para nosotros son aceptadas como verdaderas.
  • Proyección: consiste en una reacción defensiva mediante la cual un individuo descarga la culpa de sus deficiencias, errores y malas acciones en otros; y atribuye a otros sus impulsos, pensamientos y deseos inaceptables.
  • Identificación: se da cuando nos identificamos con alguna idea o sentimiento y asumimos ciertas características de la persona o personas admiradas. Cuando una persona nos ayuda a salir adelante, puede ser que copiemos sus conductas o habilidades por ser objeto de nuestra admiración. Al imitar demasiado las características de la persona admirada el individuo puede perder su identidad.
  • Sustitución: es el intento de vencer un defecto subjetivo que existe en cierto aspecto de la actividad, sobresaliendo en otro. Es decir, que ante la imposibilidad de alcanzar un objetivo en un área o actividad, la persona retira sus esfuerzos por lograr cumplir sus objetivos y lo sustituirá sobresaliendo en otras áreas, como es en el caso de algunos niños que al no poder triunfar en las áreas académicas básicas como la matemática, lenguaje, etcétera, lo contrarrestan sobresaliendo en otras como podrían ser los deportes o las artes.
  • Evasión: la persona al ver frustrada la posibilidad de no alcanzar la meta que se había propuesto, llega a abandonar la lucha por lograr su objetivo.
  • Agresión: ya sea de forma verbal o física.
  • Huida y retirada: una persona al sentir que en un ambiente o en una discusión se le ha coartado su meta por la cual estaba ahí y se siente frustrada prefiere retirarse ante la imposibilidad de liberar su frustración mediante la agresión para así evitar el castigo que le podría acarrear el responder de forma agresiva.
  • La presión: surge del intento de evitar acontecimientos negativos, en algunas ocasiones puede causar más estrés que los acontecimientos mismos.

¿Debo acudir al psicólogo?

Rotundamente, sí. El paciente que sufre una frustración que le esté repercutiendo en su calidad de vida debe acudir a la asistencia de un profesional, puesto que la frustración puede desencadenar problemas psicológicos mayores.

Consejos para superar una frustración

  • Busca un plan B: cuando algo nos dificulte o nos impida alcanzar un objetivo que deseamos podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía en lograr otra meta. Tener metas sustitutivas, es decir, buscar un plan B, nos ayudará a superar la frustración.
  • Reconoce tus errores: de esta forma podemos iniciar un proceso mediante el cual trataremos de no cometer los mismos errores del pasado, o sabremos como reaccionar ante los hechos que nos impidieron alcanzar una meta. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado y no verlas como una situación desagradable, sino como algo que nos dejó una lección y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir.
  • Quédate con la parte positiva: mediante la experiencia crecemos y aprendemos.
  • No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.
  • Fomenta tu autoestima y tómate las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.