Los complejos

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En psicología significan un conjunto de sentimientos inconscientes, adquiridos por experiencias vividas en la infancia y que influyen sobre la personalidad.

Los complejos se generan cuando percibimos una discapacidad o una diferencia con los demás, interpretando en esta comparación como inferior o insuficiente. En la mayoría de los casos se trata de pensamientos irracionales que atormentan a la persona la cual les da un valor sobredimensionado y de ahí el malestar que producen.

Como pensamientos distorsionados pocas veces tienen que ver con la realidad del individuo y realmente es la propia persona la que ha exagerado ese complejo y le ha dado importancia superior a la debida.

Probablemente, para el resto de su entorno sea un aspecto irrelevante o pasa desapercibido, los demás seguramente le valoran tal y como es y es la propia persona que padece el complejo la que se encuentra incapacitada para valorarse a sí mismo en su conjunto, con sus defectos y sus virtudes.

Muchos de estos complejos aparecen en la infancia y se ven reforzados y mantenidos a lo largo de años. La persona no tiene capacidad para interpretar ese defecto de manera más objetiva y se encierra en una negatividad que no existe para el resto del mundo.

Creer que soy feo, o torpe o “soso”, nos va a traer muchos problemas de integración a largo plazo, ya que nuestras relaciones interpersonales van a sufrir por ello. Una persona que se considera “soso”, se comportará como tal, todos lo verán y lo etiquetarán de por vida.

Tal vez fue “soso” cuando era pequeño -por ser tímido o por otras cuestiones-, pero las personas evolucionamos y no tenemos porqué mantener el prototipo que nos impusieron de pequeños. Desde luego, es una labor individual y personal el que esto no ocurra.

Los complejos físicos

Los complejos físicos son los más comunes. Nuestra familia o nosotros mismos podemos habernos colocado un complejo encima, pero, ¿por qué mantenerlo? ¿Qué función hace? ¿De qué nos sirve? Valoraremos el nivel de incapacidad que nos provoca dicho complejo y consideraremos la necesidad de quitárnoslo de encima. Si nuestro complejo nos impide disfrutar de determinadas cosas o nos cohibe para ser como realmente querríamos ser, es la hora de hacerlo desaparecer.

Este tipo de complejo tiene su origen en la infancia, puesto que el físico es lo que más se valora a edades tempranas. Todos los niños quieren ir iguales, vestir del mismo modo y ser físicamente parecidos. El que destaca por exceso o por defecto es una posible victima de complejo, además, los compañeros se encargarán de resaltar esa diferencia y si la persona no recibe refuerzo por parte de la familia, puede generar un complejo, incluso de una cualidad positiva.

Tener complejos crea grandes obstáculos en nuestra vida, poniéndonos límites por la falta de confianza en uno mismo, en nuestro talento y en las importantes o destacadas cualidades que poseemos y no vemos.

¿Cómo hacer desaparecer un complejo?

Nosotros seremos los principales encargados de hacer desaparecer esa etiqueta que nos colocaron en el colegio o en casa, somos los responsables de tomar las riendas de nuestras vidas.

En la mayoría de las familias existe “el listo”, “el manitas” y “el gracioso”, como si estas personas no tuvieran otros calificativos que las describieran, y son ellos mismos los que aceptan esa cualidad y la fomentan en reuniones familiares y con amigos. Todos estarán pendientes de nuestras acciones, y cada comportamiento que nos delate será muy valorado y tenido en cuenta.

Si soy el “torpe” de la familia, ya puedo hacer mil manualidades estupendas que no se valorarán como tales; ahora el mínimo defecto tendrá una importancia enorme puesto que corrobora la idea inicial “que eres torpe”.

Para superar nuestros complejos, debemos aprender a amarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes, y de ese modo sacar mayor partido a las cosas positivas y habilidades que todo ser humano tiene.

No busques la aceptación de los demás, piensa de acuerdo a tu forma de ver la vida y la de tus valores. Debes tener claro que no siempre vamos a gustar a todo el mundo y no podemos lamentarnos y acomplejarnos por el simple hecho de tener un aspecto físico diferente o una forma de ser diferente al resto.

Claves para superar un complejo

  • Mentalízate que tú no eres menos que el resto. Todo ser humano tiene capacidad e inteligencia desde que nace, cada ser es único e insustituible, siempre habrán personas con más o menos capacidades que tu.
  • No luches por aparentar algo que no eres. Eso te hace sufrir, quien te quiera lo hará por cómo eres.
  • Alégrate de lo que tienes, eres perfecto a tu modo, diferente quizás pero perfecto. No consientas que tus complejos te hagan creer que vales menos, que no te dejen gozar de los que eres y tienes.
  • Aprender a quererte, valorarte tal y como eres, aceptándote con tus defectos y virtudes. Resalta las cosas buenas de tu personalidad, empieza por hacer una lista enumerando todas tus características buenas.
  • No intentes siempre buscar la aceptación del resto. Piensa y ejerce de acuerdo a tus valores y a tu forma de ver la vida, sin tener que gustar a los demás y sin sentir los complejos que tanto te hacen sufrir por el simple hecho de pensar o ser diferente al resto. Para ti tu opinión tiene que ser la más importante.
  • No muestres a los demás tu debilidad por tus defectos o por las limitaciones que tú solo te has marcado, con eso solo conseguirás que ellos también vean en ti la parte negativa. Ofréceles tus cosas buenas y no te infravalores, así superarás los complejos.
  • Confía en ti mismo. No te bases en las apariencias y alimenta tu autoestima con pensamientos positivos, eso te llenara de fuerza y confianza.