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  1. Aprovecha al máximo los beneficios de los gestos faciales. Consciente o inconscientemente, con tus gestos, emites el mensaje verbal. Ser consciente de lo que hacemos, por ejemplo practicando en un espejo, puede ser una buena manera de corregir esos tics que empeoran nuestra comunicación.
  2. Utiliza tu sonrisa. Una leve sonrisa mientras damos el mensaje es percibido muy positivamente por nuestro interlocutor. No hay que pasarnos de la raya para no caer en la falsedad. No hay prácticamente ningún mensaje que no pueda darse con una sonrisa. Si practicamos esto a diario nos daremos cuenta que la actitud de la persona con la que hablamos cambia e incluso la propia también, haciendo de la comunicación algo más positivo y agradable.
  3. Cambia el tono y realiza alguna pregunta intercalada. Cuando queramos atraer la atención de nuestros interlocutores no nada mejor que un cambio de tono y alguna pregunta intercalada. Al obtener su opinión estaremos provocando, sin darnos cuenta, un interés personal en la conversación.
  4. Cuida tu lenguaje no verbal o postural. La postura con la que emites un mensaje influye en la forma en la que es recibido. No es lo mismo trasmitir un mensaje con los hombros caídos y la mirada baja que un mensaje con la cara de frente y los brazos abiertos.
  5. Cuida la orientación de tu cuerpo. Si emites un mensaje de lado o muestras parcialmente tu espalda puede ser interpretado como irrespetuoso, falta de interés en la comunicación con la persona o miedo. Los mensajes siempre se dan de frente, mirando a los ojos como muestra de atención y respeto.
  6. No uses un lenguaje corporal agresivo. Por ejemplo, apuntar con el dedo, invadir espacios, mirar con rabia o estar en exceso orientado a la persona con la que nos comunicamos provoca defensa en las personas.
  7. Mira a los ojos, pero no te pases. Mirar a los ojos de la persona con la que hablas es condición sine qua non para que esta perciba interés por tu parte. Mantener una mirada fija por más de cinco segundos puede llegar a incomodar e intimidar a nuestro interlocutor.
  8. No utilices palabras negativas. Palabras como fatal, nunca, imposible o malo, usadas en exceso, pueden cargar la conversación de una negatividad que no favorece soluciones.
  9. Cuando en una conversación te veas obligado a decir “no” en exceso, cámbialo por “sí, pero”. Tendrá en mismo significado, pero el efecto no provocará tanta defensa.
  10. Busca en tu interlocutor los aspectos positivos. Así nos acabará agradando su compañía y será mucho más fácil comunicarnos.
  11. Ten la expectativa de que todo va a salir bien. Pensar que vamos a llegar a acuerdos o que vamos a ser capaces de entender y hacernos entender nos relaja y hace que todo fluya, más que si vamos con la idea de que va a ser imposible comunicarnos con esa persona.
  12. Sé flexible. Un buen comunicador es aquel al que le entiende todo el mundo, sabe expresar su mensaje de forma clara usando el lenguaje verbal y el no verbal.
  13. Ten cuidado con el egocentrismo. Expresar menajes desde el “yo” está bien, pero no podemos monopolizar la conversación hablando únicamente de nosotros mismos.
  14. No pienses en lo siguiente que vas a decir. Escucha realmente lo que nos quieren decir.
  15. No tengas prisa. A veces pensamos que comunicarnos bien implica ser rápido en la respuesta y no es así. Tómate tu tiempo, piensa antes de hablar y no contestes sin saber.
  16. Llama a la persona con la que hablas por su nombre de vez en cuando. Presta atención a su nombre si es la primera vez que hablas con ella y cita su nombre en plena conversación, ya verás como notas que captas su atención de inmediato.
  17. Asiente con la cabeza o realiza murmullos de aprobación. Esta actitud hará que la persona se sienta escuchada, se relaje y hable de forma mucho más coherente. Al entenderle mejor daremos mejor respuesta haciendo así de la comunicación algo más eficaz y positivo.

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