16 Abr 2013
abril 16, 2013

El bullying, terror en las aulas

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El bullying es una agresión que se repite en el tiempo entre dos o más personas, donde se tiene la intención de dejar claro quién tiene el poder sobre el otro, sea físico, psicológico o sea de cualquier otro tipo. No es una pelea, es un acto repetido y en el que la que la víctima es siempre la misma y los agresores siempre son los mismos, una persecución de un individuo por uno o más compañeros del colegio. La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos.

El bullying se sustenta en un sentimiento de superioridad que el acosador necesita sentir o demostrar, pero que la única realidad que deja patente es su inseguridad y su falta de recursos y de habilidades personales. Es, por tanto, a veces un problema personal generado y mal gestionado dentro del núcleo familiar. Se trata de personas con claras deficiencias personales, inseguras y con modelos sociales aprendidos bastante malsanos.

Sintomas del bullying

Los niños afectados por el bullying pueden presentar problemas conductuales, desde cambios en sus rutinas, a indefensión aprendida, fobias, miedo a acudir a la escuela, pesadillas, introversión, agresividad, depresión, ansiedad, círculos sociales disminuídos, falta de comunicación repentina, se muestran huidizos, sacan notas bajas, falta de rendimiento en general, nerviosismo, somatizaciones, falta de atención, hasta pueden llegar, en casos extremos, a conductas autolíticas.

El impacto que tal maltrato ejerce sobre la persona es tal que permanece dañando la psique de la persona durante años.

 
Tipos de acoso escolar

  •  Bullying físico: sucede cuando una persona daña físicamente e intencionalmente a otra con el fin de mostrar su fuerza o de avergonzar a dicha persona. Pueden ser patadas, bofetadas, puñetazos, etcétera.
  • Bullying verbal: es el más habitual y difícil de demostrar. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente. El bullying verbal también incluye amenazas de violencia física.
  • Bullying indirecto: consiste en difundir historias y rumores acerca de la víctima que se transmiten entre las demas personas. También se incluye difundir noticias que le avergüenza a víctima. Muchas veces, el bullying indirecto es puramente por diversión, y no hay intenciones de dañar realmente a alguien.
  • Bullying social: consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase. Significa excluir a alguien de un grupo. En algunos casos, la víctima ni siquiera llegar a hablar con ninguno de los del grupo. Simplemente es excluido, sin mas.
  • Bullying cibernético: como su nombre indica es aplicar el bullying con el uso de la tecnología. El bullying cibernético, por lo tanto, significaría el bullying a través del Internet, o de otros medios de comunicación, así como del móvil, y de programas o apps de gran difusión, un ejemplo de acoso cibernético sería el envío de una imagen o de algo que la víctima haya compartido previamente o se le haya robado, etcétera.

 

Un estudio estadístico, avalado por la Organización Mundial de la Salud, revelaba que un 24,8% de los niños españoles entre los 11 y los 18 años sufrían acoso escolar.

 

Prototipo de niño más propenso a sufrir bullying

Normalmente, la principal fuente del bullying escolar viene dada por cualquier característica física del niño o la niña que lo sufre en sus propias carnes. Aunque hay que decir que hoy en día prácticamente cualquier excusa es válida para acosar a un compañero de clase, lo más normal es que se trata de pequeños con sobrepeso, ya que resultan ser las víctimas más fáciles para aquellos chavales que quieren impresionar a sus amigos. Aunque las características positivas también pueden suponer un blanco para ataques malintencionados, en estos casos cualquier motivo que comprometa la imagen del acosador supone una amenaza que tratará de eliminar.

En la clase se forman grupos en los que se trata de esconder los complejos de cada uno a base de reírse de los problemas del resto de los chicos. Una simple ortodoncia, por ejemplo, ya puede provocar un caso de acoso en la escuela por parte de los demás alumnos, que buscan cualquier excusa para no dar la cara por lo que hacen y para justificarse con ellos mismos por sus actos.
Medidas para prevenir

Para prevenir el acoso en la escuela es muy importante que los padres estén atentos a cualquier cambio en las rutinas o formas de actuar de su hijo. Para conocer esos cambios es evidentemente necesario saber como se comportaba de forma normal en casa y en la escuela previo al acoso. Siempre es buena idea realizar actividades y disfrutar del tiempo de ocio con nuestros hijos para conocerles mejor y sentirnos y hacerles sentir acompañados, una buena autoestima y confianza en la familia y redes sociales de apoyo es la clave. Ésta es la mejor prevención si hablamos de prevención en la posible víctima.

Si hablamos de prevención en la figura del acosador, la solución a este tipo de acoso se trata de obtener el compromiso como para ser consciente de que uno está haciendo lo incorrecto, que empatice con la victima y sienta el daño que está causando y lo repare. Eso, básicamente, se obtiene con una buena educación en la escuela y en especial con mucha atención por parte de los padres. Establecer limites, fomentar la empatía, enseñar y practicar modelos sociales apropiados, hacer respetar normas y fomentar su autoestima es vital para evitar que nuestro hijo se convierta en un acosador.

Otras recomendaciones son:

  •  Dedicar mayor tiempo a los niños y a sus necesidades, no solo formativas, sino también educativas.
  • No exponer a los niños a modelos erróneos y violentos de relación para que no aprendan lo que no se debe hacer.
  • Fomentar la autoestima de los niños desde el principio.
  • Inculcar valores.
  • Aumentar la capacidad de frustración de los hijos, enseñando el valor de las cosas y poniendo limites apropiados.
  • Enseñar y proyectar modelos de relación basados en la afiliación y no en el poder.
  • Enseñar habilidades asertivas.
  • Aceptar sus diferencias individuales y valorar su persona.


¿Qué hacer si nuestro hijo sufre bullying?

La actitud debe ser de protección y empatía. Sin caer en victimizar más al acosado, pero sí protegerlo. Estamos ante una conductas violentas injustificables que pueden dejar huella en la persona de por vida y por lo tanto hay que controlar, informar y parar.

A veces el adolescente se ve indefenso ante semejante situación, es ahí donde debemos demostrarle que le entendemos y que le queremos ayudar. A veces oculta su situación por vergüenza y es ahí donde debemos formentar la comunicación.

Empezando por reforzar su autoestima. Debemos ser conscientes de que no se tiene nada malo, que sí se puede defender, que hay salida y le vamos a ayudar. Apoyarse en la ayuda y consejo profesional y escolar y legal si es necesario.

 

 

 

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