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FACTORES AMBIENTALES
De suma importancia son los factores ambientales, ya que inciden directamente sobre el rendimiento psicológico y físico del estudiante, un ambiente adecuado repercute sobre la concentración y la relajación y hacen de la tarea de estudio algo agradable.

Lugar de estudio
El mejor sitio es aquel que esté personalizado con la iluminación, silencio, temperatura ambiental y ventilación adecuada para hacer de la sesión de estudio eficaz. Si estas condiciones ambientales no son posibles en casa deberás buscar un sitio acondicionado a tal efecto como por ejemplo una biblioteca.

Temperatura
La temperatura debe oscilar entre los 18 y los 22 grados centígrados. La distribución del calor ha de ser homogénea a ser posible. Evitar que el foco de calor no esté cercano a la zona de estudio para evitar zonas del cuerpo calientes mientras otras permanecen frías favoreciendo el destemple.

Silencio 
Es necesario que el ambiente sea silencioso, sin ruidos estridentes o no esperados. Procura no tener móviles cerca y si no lo necesitas desconecta la conexión a Internet para evitar “interferencias”.
Si los sonidos externos no se pueden evitar, debido a obras cercanas o colegios por ejemplo, procura atenuarlos con tampones en los oídos o música ambiental suave.

¿Estudiar con o sin música?
La música vocal actúa como un distractor externo, al concentrar sobre ella la atención del estudiante, sin embargo una música suave, sin subida ni bajadas, ambiental, de la naturaleza o con melodía sin letra puede favorecer la concentración en alguno casos. Deberás probar para ver si eres una persona que le beneficia o por el contrario no te hace bien.
Lo que no se debe es exponerse a música movida, con letra o que por algún motivo o recuerdo despiste de la tarea.
El volumen, en cualquier caso, debe ser preferentemente bajo, pero perceptible sin esfuerzo.

Iluminación 
La iluminación más aconsejable es la natural; aunque a veces, por el horario del estudio, se necesite la artificial. Debe estar distribuida de forma homogénea y han de evitarse tanto los resplandores como los contrastes de luz y sombra.
Lo ideal es que combines la adecuada iluminación general de tu habitación con la iluminación local de una lámpara de mesa de unos 60W como mínimo, que ilumine directamente lo que estás haciendo.
En los diestros la luz debe entrar por la izquierda y, en los zurdos, por la derecha.

Ventilación y calefacción
El aire de la habitación de estudio ha de ser renovado, aproximadamente cada seis horas. En invierno es aconsejable el empleo de un humidificador si usas calefacción para evitar problemas de excesiva sequedad en piel y mucosas que puede resultar molestas.

Mobiliario de estudio y postura corporal
La mesa debe ser bastante amplia, con lo que evitarás interrupciones para buscar material. Intenta en la medida de lo posible tener todo lo que vayas a necesitar a mano.
La altura ideal de la mesa debe estar en relación con la altura de la silla y la del estudiante, de forma que las piernas formen un ángulo recto y los pies descansen en el suelo. De vez en cuando debemos activar la circulación de las piernas girando los tobillos hacia un sentido y hacia otro entre 5 y 10 veces.
La silla debe tener una altura que permita mantener los pies en el suelo, las rodillas dobladas y las piernas formando un ángulo recto. Las sillas de oficina, no rígidas, anatómicas y regulables en altura, son más adecuadas.
Cerca de la mesa es aconsejable tener una estantería; en ella debes reunir los libros, cuadernos, apuntes y diccionarios que utilizas a diario.
La mejor forma de estudiar es sentado en una silla, junto a una mesa proporcionada, con la espalda recta, las piernas formando ángulo recto, los pies en el suelo, los antebrazos encima de la mesa y la cabeza y parte alta de la espalda ligeramente inclinadas hacia delante. Se debe huir de las actitudes demasiado cómodas y desde luego aquellas que en pocos minutos notemos dolor de espalda.
La distancia ideal entre los ojos y el libro es de unos 30 centímetros, manteniéndose este perpendicular a la visual. La utilización de un atril o, en su defecto, una pila de libros para apoyar el libro de estudio, disminuye la fatiga y facilita el mantenimiento de la postura correcta.

FACTORES INTERNOS

Las buenas condiciones psicofisiologicas se consiguen por medio de algunas herramientas fundamentales, que son recomendadas por todos los especialistas en técnicas de estudio, y su efecto positivo ha sido contrastado en pruebas científicas, a través de la estadística.
La relajación no solamente es un instrumento comprobadamente eficaz para crear mejores condiciones psicofísicas para el estudio y para el buen desempeño en los exámenes.
Cuanto más practiques técnicas de relajación, más beneficios psicofisiológicos  aportará. Pero necesita práctica.
Lo apropiado es realizarla 4 o 5 veces por día, en periodos de 2 o 3 minutos repartidos a lo largo de día.
La relajación es altamente recomendable, no solo para el estudio, sino para rebajar la posible ansiedad residual generalizada que se pueda padecer.
En técnicas de estudio se utiliza como “bienvenida” a la tarea o sesión de estudio.
Cuando uno está cansado, con hambre o sueño no es un buen momento para iniciar el estudio. Para estudiar necesitas energía, tanto física como psíquica, si no hemos comido hace horas, como si estamos gastando energía en una digestión pesada, nos encontramos agotados por un esfuerzo físico intenso o llevamos días enteros estudiando sin descanso estaremos desperdiciando nuestro tiempo. Más vale enfrentar la sesión de estudio descansados y al cien por cien en nuestras condiciones que hacer esfuerzos ímprobos por mantener la concentración cuando tenemos sueño, estamos agotados o tenemos hambre por ejemplo. Descansa si estas cansado pero no te rindas.

Horarios de estudio
Está más que demostrada la necesidad de estudiar de forma planificada, de manera constante y acorde a un horario. El trabajo eficaz para aprobar es el que se hace de manera regular y constante.
Algunos limitadores que nos hacen rebajar nuestra eficacia:

  • Estar desorganizados: la desorganización en general no es aconsejable, para rendir adecuadamente debemos planificarnos y tener unas expectativas realistas. Estar organizados, planificar el contenido académico en función del tiempo y la disponibilidad nos protege frente a atracones de ultima hora, que merman nuestra motivación y nos agotan fisca y emocionalmente. También nos protege de la posible frustración de esperar lo que luego no encontramos en la realidad haciendo que nos cueste aun mas volvernos a enfrentar al los exámenes.
  • No ser constantes ni perseverar: el 90 por ciento del éxito reside en la perseverancia. Encontramos en la práctica el hábito y en el buen hábito el éxito. Es decir, que para triunfar y sacar el máximo rendimiento debemos ser constantes en nuestra práctica y perseverantes en la tarea.
  • Estudiar de forma superficial o “para salir del paso”: hace que tomemos una actitud pasiva a la hora de leer y retener. Cuando pensamos que lo que estudiamos no nos sirve o no es importante no le prestamos toda la atención que necesita y no resulta casi imposible retener lo estudiado de forma que esfuerzo es ímprobo y la desmotivación esta asegurada. Para ello, buscar la parte práctica de lo estudiado y encontrar respuesta al “¿para qué?” nos puede ayudar a atender y aceptar que ese conocimiento es importante.
  • La concentración, fundamental: si no estamos concentrados perdemos el tiempo, el esfuerzo y la energía, rendimos poco, nos cansamos y acabamos desmotivados, sin interés y lo que es peor pensando que no somos capaces. Para conseguir estar concentrados es importante atender a los pequeños detalles que he explicado anteriormente, estos nos ayuda no solo a focalizar la atención, sino a mantenerla. Para fomentar la concentración es aconsejable dejar de lado aquellos distractores personales que nos arancan del estudio. Un buen ejemplo de distractores universales son: teléfonos móviles o dispositivos con acceso a Internet. Con la llegada de esta tecnología tenemos acceso rápido a la información que necesitamos, pero tienen la contra de que nos dispersan y entretienen de nuestros objetivos. Por esto conviene tenerlos en silencio o directamente apagados durante las sesiones de estudio.
  • Con respecto a la planificación: el estar planificado, como he comentado anteriormente supone ser más eficaz en la tarea entre otras ventajas. El elaborar un horario personalizado en función de nuestras necesidades ahorra tiempo y esfuerzo. No tienes que dedicarle tiempo a saltar de tema en tema, sino que sabrás los temas que correspondan a ese día o esa tarde. Es importante planificarse de forma inteligente, es decir, sin meta irreales, pero siempre que supongan un esfuerzo.

Para elaborar un buen plan de estudio hay que tener en cuenta

  • Anticípate: saber qué horas tienes disponibles respetando las horas de sueño, cuidado personal, alimentación y descanso es importante para una sana planificación realista. Dependiendo de la dificultad de la tarea tendremos que dedicarle más o menos tiempo. En general se recomienda  empezar con un ritmo aceptable hasta conseguir una rutina de estudio diaria que cubra las necesidades formativas y la planificación que recordemos ha de ser realista pero implicar esfuerzo y avance diario.
  • Dedica el esfuerzo y el tiempo proporcional a la cantidad, al contenido y a la dificultad que suponga para ti personalmente.
  • Intercala asignaturas que te resultan más placenteras con otras más difíciles o complicadas.
  • Es importante no darse atracones de la misma asignatura. La información es más fácilmente asimilable si vamos cada día introduciendo conceptos que si en una sentada pretendemos fijar varios. El cerebro necesita su tiempo para fijar el conocimiento e integrarlo a nuestro conocimiento general.
  • Procura no intercalar el estudio de asignaturas similares en la misma sesión en la medida de lo posible. Intercalar asignaturas que sean de ejercitar memoria o recordar datos de forma cronológica con otros que implique tareas de razonamiento, deducción e inducción.
  • Cuando debamos estudiar una asignatura en la misma sesión procura que no supere la hora y media seguida, intercala descansos o cambia de actividad antes de acabar sobrecargado.
  • Lo ideal sería refrescar cada día lo visto en clase de manera que a posteriori el contenido a estudiar no nos resulte extraño sino fácilmente reconocible.
  • El repaso, ese gran olvidado. A veces pensamos que lo estudiado queda fijado y es importante dedicar un tiempo  a refrescar el contenido que día anteriores hemos estudiado para fijar el contenido y facilitar el avance sobre temas posteriores. Una buena estrategia es hacer una lectura comprensiva rápida sobre el tema inmediato anterior.
  • Hacer ejercicio a diario, mantener una conversación, salir a pasear son rutinas recomendables, en generales aquellas actividades que nos relajen o nos proporcionen relax.
  • En general y siempre que la situación lo posibilite es importante acostumbrarse a estudiar siempre a las mismas horas y en el mismo lugar preparado a tal efecto. Estas recomendaciones favorecen el rendimiento y la concentración ya que el cerebro a nivel inconsciente se condiciona y se prepara para la jornada sin tener que decírselo.
  • Tener y hacer una buena planificación es importante, pero seguirla y ser fiel a lo planeado también. Toma tu planificación personal como algo prioritario.
  • Para mejorar el cumplimiento de la planificación puedes hacer un horario escrito semanal y tenerlo a la vista.
  • El esfuerzo mental también requiere energía, por lo que debemos atender especialmente a una buena alimentación durante los periodos fuertes.

 

 

 

 

 

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